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¿Cómo te hablas a ti mismo?


Photo by Austin Schmid on Unsplash

Tu pensamiento crea tus emociones y juntos hacen tu realidad. Si quieres cambiar como te comportas y la vida que tienes ahora mismo, deberás cambiar tus emociones y deberás también cambiar tus pensamientos. El post de hoy habla sobre cómo te hablas a ti mismo, qué piensas acerca de ti y cómo eso afecta a quien eres y cómo te comportas.

Conociendo tu diálogo interno

Muchas veces nos hablamos de una manera despectiva, criticándonos, incluso echándonos la culpa de cosas que no hemos hecho simplemente porque pensamos que es así. Detente, esto no te lleva a ninguna parte, al menos el destino no es nada agradable.

Estos pensamientos recurrentes e intrusivos son parte de tu diálogo interno. Aunque el diálogo interno sirve para muchas más cosas, en casos como el de hoy, me quiero centrar en ese diálogo interno machacante y distorsionado que nos afecta de manera emocional y acaba por hacernos polvo.

Un amigo incluso propuso un reto que se ha hecho viral en las redes: ¿Puedes aguantar 24 horas sin quejarte? Por supuesto, estas quejas forman parte de tu diálogo interno, de cómo te hablas a ti mismo y cómo acabas comportándote.

Hablarte mal lo único que consigue es que tengas una percepción distorsionada de ti mismo. Tu autoestima baja, tu autoconfianza baja y tu autoconcepto estará también por los suelos en menos que canta un gallo.

Te recomiendo que tengas cuidado con lo que piensas y en cómo te hablas a ti mismo porque el cómo te hablas a ti mismo determina tus actos, tus emociones y hasta tu personalidad.

En definitiva, tus pensamientos generan tu vida.

La importancia de hablarte bien

¿Cuántas horas pasas con tu pareja al cabo del día? ¿Y con tu familia? ¿Y viendo la tele? Todo ese tiempo que estás rodeado de personas o estímulos se transforma en una avalancha de opiniones y juicios que te bombardea desde fuera y termina por entrar en tu mente y en tu pensamiento.

Siendo generosos, lo más probable es que estés rodeado de ese ambiente durante 6 horas al día, ponle máximo 10. Ahora bien, ¿cuántas horas pasas contigo mismo? Date cuenta: cómo te hables a ti afectará a cómo te sientes.

Y es que, si nos ponemos a hablar en serio, somos nuestro peor enemigo.

¿Se puede cambiar mi diálogo interno?

En la realidad encontramos estímulos que desencadenan nuestro pensamiento, y de ahí por nuestra experiencia, prejuicios, expectativas y demás atajos mentales, acabamos elaborando una valoración que nos lleva a una emoción. Esa emoción provoca que realices o no realices una acción. Al final obtendrás un resultado visible, tanto para ti como para los demás. Por ejemplo:

Imagina que estás trabajando y llega tu jefe y te dice «esto lo quiero para ayer». Tú empiezas a pensar «como no termine el trabajo pronto me despedirán», y claro, de ese pensamiento derivas a que te hace falta el dinero para pagar las facturas, a ver si te van a embargar la casa, cómo encuentras un trabajo con la que está cayendo… ¿Qué emoción te da eso? Comienzas a sentir estrés, a ponerte tenso y a machacarte y ponerte a máximo rendimiento (pero no de la forma sana). Esto puede cambiarse.

Si quieres obtener resultados distintos, deberás actuar distinto. Deberás cambiar o bien tus pensamientos o bien tus atajos mentales. Deberás parar la rueda de pensamientos y valoraciones si no quieres desencadenar una emoción no adecuada que te lleve a un resultado no deseado.

¿Qué piensas sobre ti?

Si piensas de ti que eres una persona tímida, introvertida, que no luchas por tus sueños, que nunca has conseguido nada de lo que te has propuesto… ¿crees que estos son pensamientos motivadores? ¿Crees que después de pensar esto sobre ti mismo podrás conseguir tus sueños? Difícilmente.

Llegados a este punto la idea es: ¿Se puede cambiar lo que piensas hacia ti mismo? Sí, se puede cambiar. Se puede hacer de manera consciente porque debes cambiar esos automatismos que llevas tiempo diciéndote. Lo que tú aprendiste se puede desaprender y aprender algo nuevo, igual que el cómo te hablas ahora se puede cambiar. El único punto de partida es empezar y decidir ir hacia delante, es decidir cambiar. Hasta ahora te has comportado de una manera, pero si tomas la decisión hoy podrás comportarte de la manera que tu quieras y tener una vida plena en el futuro.

El resultado de hablarte bien

Hablarte bien y pensar bien de ti se traduce en una mayor autoestima. Confiarás más en ti, creerás en ti y en tus sueños… Tendrás la energía suficiente para desarrollar tus proyectos y la confianza suficiente como para llevarlos adelante.

¿Resultado? Tendrás una vida exitosa y plena. Y sin estrés

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