La mujer y sus respuestas - III parte


Te invitamos a que selecciones a la derecha la categoría "Relación de Pareja y sexualidad" y encuentra los tres artículos para tener una idea clara y completa sobre este fabuloso tema para fortalecer las relaciones conyugales. Continuemos...


Aprende a prolongar los juegos amorosos. Tarde o temprano durante el coito, el hombre llega al “punto sin retorno” y tiene que eyacular. Sin embargo, una vez que aprende a identificar las sensaciones que preceden la eyaculación, es capaz de habituarse a controlar la eyaculación y extender el tiempo dedicado al juego erótico. Cuando el hombre logra este tipo de control, está aprendiendo a ser un gran amante. Y es posible que empiece a darle placer a su esposa de modo que ella disfrute la relación íntima más que nunca. Si hasta ahora había tenido orgasmos sólo de vez en cuando, es posible que ahora los empiece a tener más frecuente y consistentemente. Si nunca había tenido uno, es posible que ahora empiece a tenerlos y con vehemencia. O es posible que empiece a experimentar orgasmos múltiples.


Entra por invitación. Antes del orgasmo el esposo introduce el pene en el cuerpo de su esposa. Aunque ella haya dado ciertas señales físicas de que está lista, como la lubricación vaginal, el esposo debe esperar hasta que la reacción emocional de ella esté a tono con su condición física. Denominado “entrada por invitación”, este método le concede a ella el control de cuándo y cómo su cuerpo va a ser penetrado. Si alguien entrara a tu casa sin que lo invitaras, tú sentirías que esa persona ha invadido tu recinto privado, y no sería bienvenida. Es igual con la mujer. Cuando ella está lista te pedirá que entres. Todos nos sentimos más bienvenidos cuando alguien nos ha invitado para que entremos en su hogar. Un amante competente entra al cuerpo de su mujer tan sólo cuando ella se lo indica, y aun así recordando que la vagina no tiene casi ninguna terminación nerviosa después de los primeros dos y medio a cinco centímetros más o menos.


Placer sexual y deleite sin exigencias. La mujer no necesita tener un orgasmo en cada ocasión para poder disfrutar el sexo. El esposo nunca deberá exigir que su esposa tenga un orgasmo, ya que dicha exigencia la colocaría frente a un problema sin solución. Como consecuencia ella podría perder completamente el interés en el sexo, o puede comenzar a fingir el orgasmo.


El hombre que insiste en tener una breve relación en la noche no obstante el estado de ánimo de su esposa o el estado de salud siempre terminará decepcionado con la calidad de vida sexual de ellos. Un hombre altamente visual y egocéntrico podrá sentir el alivio máximo, pero alcanzará una satisfacción mínima, ya que nunca habrá aprendido el verdadero significado del amor genuino. En gran medida los hombres son los buscadores y las mujeres las que responden. Pero la mujer tiene que tener algo a lo cual responder. Aun la mujer inhibida puede ser sensible si su esposo la enamora en forma lenta, tierna, con paciencia y creatividad. ¿Qué podría ser más excitante o desafiante para un hombre que mejorar su vida sexual?


Cualquier hombre puede convertirse en un mejor amante, inclusive en un amante excelente, si se esfuerza.


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