Cuando el amor falla!


Muchas parejas se lamentan de que la pasión y el amor intenso que había entre ellos al principio se han ido desvaneciendo hasta quedar convertido en una sombra de lo que fue o ha degenerado hasta transformarse en un continuo enfrentamiento plagado de rencores, distanciamiento y luchas de poder. Sin embargo, aún pueden quedar restos de lo que fue y en muchos casos el amor sigue todavía vivo y deseando poder expresarse plenamente de nuevo.


En estos casos hay cosas que puedes hacer para mejorar tu relación, como las que exponemos a continuación:


Acepta a tu pareja tal y como es, con sus defectos y virtudes.

Es posible que tu pareja tenga costumbres o comportamientos que no te gustan y tienes todo el derecho a pedirle que cambie, pero si te empeñas en que debe cambiar a toda costa, en que es inadmisible ese comportamiento, lo más probable es que sólo consigas enfadarte. Muy pocas personas van a cambiar si alguien les exige que debe hacerlo, les reprocha, les regaña, les insulta, etc. Lo más probable es que en vez de cambiar se enfaden y reafirmen su posición. Tendrás más probabilidades de éxito si primero aceptas que tu pareja es como es y estableces una diferencia entre sus comportamientos y la persona. Es decir, puedes aceptar a tu pareja aunque no aceptes algunos de sus comportamientos. Después tendrás más éxito en el siguiente punto: la influencia.

Deja que tu pareja ejerza una influencia sobre ti, al igual que tú deseas influir en tu pareja.


Ten en cuenta que influencia no es lo mismo que control o dominio. La influencia es algo que eliges voluntariamente cuando aceptas una sugerencia de otra persona o cuando haces un cambio en tu comportamiento tras una petición. Por ejemplo, si alguien te pide un favor y se lo concedes, has dejado que esa persona ejerza una influencia sobre ti porque así lo has querido. Si confundes esto con la dominio o el control vas a tener problemas en tus relaciones, pues puedes acabar llevando la contraria a tu pareja en todo momento o verse envueltos en luchas de poder para ver quién domina a quien. Por supuesto, cuando tu pareja te pida que hagas (o cambies) algo, tienes derecho a negarte si consideras que es una petición poco razonable o atenta contra tu integridad o libertad personal, pero si no es así y si entiendes que su postura es lógica y razonable pero te estás negando por principio o por egoísmo, estarás poniendo en peligro tu relación.


Autonomía.

No establezcas relaciones de dependencia de tu pareja hacia ti. Pregunta a tu pareja cuáles son sus metas y sus deseos, las cosas que son importantes para ella o él, tanto en tu relación como en la vida en general y dale tu apoyo y tus ánimos en su intento de lograrlo. Reconoce que tiene su propia vida, y sus propios sueños, aparte de los sueños que ambos comparten. No establezcas relaciones basadas en el egoísmo.


No establezcas relaciones basadas en el miedo al abandono.

Si piensas que amas tanto a tu pareja que te morirías si te dejase y sientes celos a menudo o ansiedad ante la posibilidad de un abandono, recuerda que eso no es amor, sino dependencia. Si pierdes ese miedo tendrás más posibilidades de que tu relación funcione y serás más feliz, mientras que si vives la relación con ansiedad, celos y posesividad, estarás comprando todas las boletas para que eso que más temes ocurra de verdad.


Expresa aprecio y cariño.

Hazle cumplidos, dile lo que te gusta de él o ella, dile que te ha parecido interesante algo que ha dicho, sé detallista, etc. Incluso si hace algo que te desagrada, trata de buscar un aspecto de esa conducta que sí te gusta. Por ejemplo, si grita demasiado a tus hijos, puedes decirle que aprecias su interés y su esfuerzo por educar a los niños, y luego dile lo que te molesta de esa conducta y sugiérele otras alternativas.


Aceptar las críticas.

Cuando tu pareja te critica, considéralo como una crítica constructiva. Ten en cuenta, que las críticas suelen darse cuando estás haciendo algo que molesta a otra persona y su crítica es una petición de cambio, no necesariamente un intento de herirte. A veces, tu pareja puede usar un tono que no te gusta para hacer dicha crítica (sobre todo si está enfadado/a). Trata de separar esos dos aspectos: 1) lo que está diciendo; y 2) el tono que utiliza. De este modo podrás decirle algo como: "Me parece razonable lo que estás diciendo, pero me ha molestado (o dolido) el tono con que lo has dicho". Si te fijas sólo en el aspecto negativo, vas a rechazar una sugerencia que, de otro modo, podría resultarte lógica o constructiva. Por otro lado, no veas las críticas como un deseo de control, sino como una propuesta que puedes aceptar o rechazar sin necesidad de sentirte ofendido por ello.


Concede a tu pareja el derecho a equivocarse.

Esto significa que le concedes el derecho a criticarte sin fundamento, a hacerte una petición injusta o a no comprenderte de vez en cuando, del mismo modo que tú también cometerás esos errores alguna vez. De este modo tendrás más probabilidades de arreglar los conflictos de manera constructiva. En vez de enfurecerte y atacar a tu pareja por haberse portado injustamente contigo, reconoce que nadie es perfecto y explícale lo que te ha molestado, dile cómo te has sentido y pídele que trate de no volver a hacerlo.

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