No me pidas que cambie


«Dios prueba que nos ama en que, cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros» (Rom. 5: 8).


DURANTE AÑOS, Anthony de Mello fue un poco neurótico. Se sentía siempre ansioso, inestable y deprimido. Todo el mundo le decía que debía cambiar, y él estaba de acuerdo, pero le dolía que se lo dijeran. Se propuso muchas veces mejorar, pero no lo conseguía. Un día, su mejor amigo se sumó a esa petición de que cambiara. De Mello se sintió entonces abrumado. Pero poco después, su amigo rectificó: «¿Sabes que?-le dijo-. No hace falta que cambies. Te quiero tal como eres». ¡Cuán poderosas fueron aquellas palabras! De Mello cobró con ellas aliento y, poco a poco, fue mejorando.*


Increíble hasta qué punto marcamos la diferencia en la vida de los demás, para bien o para mal. Por eso, cuán sutiles hemos de ser con nuestras palabras y actitudes para dar ese empujoncito de confianza que la gente necesita.

Difícilmente la frase «tienes que cambiar» producirá resultados positivos, porque parte de un juicio de valor que hace sentir al otro no aceptado, no querido.

Mejor resultado da amar sin condiciones, teniendo siempre presente que somos obras en progreso, seres en constante cambio, que necesitan ayuda para desarrollar el gran potencial que nos ha dado el Padre.


Esta era la filosofía del Maestro. Él bien podía haberles dicho a sus discípulos (algunos de ellos hijos del trueno): «Ustedes tienen que cambiar».

Pero no fue así en absoluto como se acercó a ellos. Por supuesto que deseaba que cambiaran, ¡por completo! Quería hacer de aquellos hombres y mujeres ignorantes, pecadores y de mal carácter (a quién se parecerían), herederos del reino del cielo. Pero no les lanzó la consabida frase, sino que los trató con paciencia, les mostró su ejemplo y esperó la obra del Espíritu. Su mirada de amor esperanzado hizo despertar en ellos todo su potencial latente.


Jesús «no pasaba por alto a ningún ser humano como indigno. […] Procuraba inspirar esperanza a los más toscos y menos promisorios. […] Los estimulaba a perseverar, asegurándoles que vencerían» (El Deseado de todas las gentes, cap. 9, p. 73). Qué ministerio tan necesario inspirar a cada persona a desarrollar su máximo potencial mediante palabras de ánimo y votos de confianza.


“Es imposible cambiar hasta que alguien te quiere tal como eres aunque no cambies.” – Anthony de Mello.


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