Criado para ser una superestrella

 

El 22 de febrero de 1988, la revista Sports (Ilistrated publicó un artículo titulado *Bred To Be a Superstar*[Criado para ser una superestrella]. En él, Douglas S. Looney relata la historia de cómo Todd Marinovich fue preparado desde su nacimiento para ser el perfecto quarterback de fútbol americano.

 

Cuando nació, su padre ya había colocado un balón de fútbol americano en su cuna. El artículo informa que Todd siguió una dieta perfecta. Nunca comió una hamburguesa de un establecimiento de comida rápida, ni esas deliciosas galletas de chocolate rellenas de crema, o una rosquilla de bollería. Cuando iba a fiestas de cumpleaños, llevaba su propio pastel y helado hechos en casa para evitar el exceso de azúcar y la harina blanca refinada. Empezó a entrenar al mes de haber nacido. Su padre, que era entrenador de fútbol americano, diseño un sistema para que el bebé empezara a desarrollar sus habilidades motrices y su fuerza física.

 

Cuando se escribió el artículo, trece expertos participaban en el entrenamiento de Todd, que incluía aspectos de velocidad, agilidad, fortaleza, flexibilidad, rapidez, control corporal, resistencia y nutrición. Tenía también un entrenador de lanzamiento de los Rangers de Texas, también lo asesoraba. Con la ayuda de una computadora analizó el movimiento de lanzamiento de Todd y encontró que, aunque su equilibrio era perfecto, su codo estaba 11,5 centímetros por debajo del punto perfecto de lanzamiento. Todd quería convertirse en el lanzador perfecto.

 

Todd y su padre tuvieron éxito. Antes de cumplir los veinte años, Todd se había convertido en una celebridad. Medía 1,94 metros de estatura, pesaba 96 kilogramos y tenía el récord nacional de yardas por pase a nivel de educación secundaria, por encima de Jim Kelly, John Elway y Dan Marino. Los mejores equipos universitarios le ofrecieron becas para que jugara con ellos y Todd decidió jugar con los Trojans de la Universidad del Sur de California, uno d los equipos más exitosos en la historia de este deporte.

 

¿Te imaginas lo que puedes lograr si permites que Dios dirija tu vida? No existen límites para lo que puedes conseguir si permites que el espíritu Santo actúe en tu corazón. Jesucristo conoce mejor que nadie tus fortalezas y debilidades, y sabrá cómo entrenarte para que te conviertas en una *superestrella* para Cristo. ¿Pagarás el precio de tal entrenamiento?

 

Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido, antes de que nacieras, ya te había apartado, te había nombrado profeta para las naciones (Jeremias 1:5)

 

El próximo viernes sabremos algo más sobre Tood, no te lo pierdas...

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