El alto poder curativo del perdón


En la relación de pareja debe haber siempre lugar para el perdón, una experiencia altamente gratificante, tanto para quien lo otorga como para quien lo recibe. Cuando uno de los cónyuges hiere al otro de manera profunda, se produce un desajuste importante en la relación. Y en estos casos es necesario restaurar el equilibrio. Si no se hace así, se corre el riesgo de deterioro e incluso quebranto de la relación. El perdón constituye la vía indicada para devolver la salud a la relación conyugal.


El doctor Mario Pereyra propone las siguientes cuatro etapas del perdón. Estos estadios muestran claramente el poder terapéutico del perdón cuando hay una buena comprensión de este proceso entre ambos cónyuges.


1. Toma de conciencia moral. Para poder iniciar el proceso del perdón, quien ha ofendido ha de apercibirse de su actitud o conducta ofensiva. En el argot psicológico se habla del insight o despertar íntimo y súbito sobre el error moral cometido. Por ejemplo, el esposo que ha sido infiel a su esposa no podrá beneficiarse del perdón de ella, a no ser que esté plenamente convencido de la inmoralidad de su comportamiento. Sin este paso inicial no podrá iniciarse experiencia rehabilitadora alguna.


2. Decisión. Una vez hecha la toma de conciencia moral, el sujeto cuenta con diversas alternativas de salida a su situación. Es un momento de encrucijada: *He ofendido y estoy verdaderamente arrepentido, que hago? confieso y pido perdón, o encubro la falta y vivo solo con mi culpa? La primera opción es la más saludable, pues la segunda esta abocada a graves problemas de salud mental, aparte del deterioro progresivo de la relación.


3. Petición de perdón. Los pasos 1 y 2 van llenos de tensión interna, de lucha íntima en la conciencia del ofensor. Pero, una vez tomada la decisión por el perdón y la reconciliación, viene la acción propia de esta etapa: confesar, pedir perdón, reconocer la falta propia de forma explícita, cara a cara. Cuando esta acción es genuina, tiende a motivar una reacción de magnanimidad en el cónyuge, siéndole más fácil otorgar el perdón.


4. Más allá del perdón. Después de haberse producido el perdón, el ofensor necesita reparar el daño, es decir, hacer todo lo posible para que ocurra una verdadera restauración. Además, el perdón abarca un auténtico *olvido* del pasado por parte del agraviado, así como un firme propósito por parte del ofensor para no volver a caer en el error.


Este proceso contiene un alto poder curativo, mediante su utilización, la relación puede llegar a alcanzar cuotas de compenetración y felicidad aún superiores a las iniciales. Sin embargo, es necesario alertar que, con frecuencia, especialmente en casos de abuso constante o repetido adulterio, el proceso puede no funcionar.

En efecto, existe un arrepentimiento aparente (fruto del simple remordimiento) pero, obtenido el perdón, la situación vuelve a repetirse, entrando en un círculo diabólico del que resulta cada vez más difícil salir. El perdón aquí no parece tener sentido, pues no conlleva resultados.


**Si deseas recibir notificación de todos los artículos que publicamos para tu crecimiento personal y familiar, da clic en "Me gusta" de nuestra página en Facebook: www.facebook.com/impactoproactivo

Buscar por Categoria
Recientes
Archivo
Siguenos
  • Facebook Basic Square
  • YouTube Social  Icon
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square
  • Facebook Social Icon
  • YouTube Social  Icon

2015 - 2019 IDM --Misión Internacional de Desarrollo