Perdiendo para ganar



¿Será que tenemos que perder para ganar?

Escucha el consejo bíblico: 1Corintios 10:33 *Como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos para que sean salvos*.


Juan Wesley el fundador del metodismo, trato de vivir de acuerdo con esta regla.

Cierta noche cuando regresaba a casa de una reunión en la iglesia, un ladrón apareció entre las sombras y le pidió su dinero o su vida: mi amigo dijo Wesley pasándole el dinero, algún día usted va a querer abandonar esa vida y cuando eso ocurra, recuerde que Jesucristo vino al mundo a salvar a los pecadores y que la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado.


Sin una palabra más el ladrón se llevó el dinero y desapareció en medio de la noche.

Años más tarde después de una reunión de predicación, Wesley recibió en la puerta el saludo de un hombre que le preguntó si se acordaba del incidente. Estaba de más decir que el gran predicador lo recordaba vívidamente.


*Yo era el ladrón* confesó el hombre. Las palabras que usted me dijo nunca me abandonaron y como resultado de ello, encontré a Cristo y mi vida ha cambiado por completo.


¿Has pensado alguna vez en lo que harías, si te encontraras en una situación similar y en condiciones de disparar un balazo al ladrón?

Algunas personas con quien yo he hablado de esto, me han dicho que si se presentara esas circunstancias darían muerte al ladrón, sin el menor remordimiento de conciencia. Sin duda la persona que amenaza la vida de otra persona, deberá esperar 'perder la propia, probablemente sea lo que merece.

¿Pero cuantos cristianos han pensado alguna vez que una situación tan incómoda como esa, pueda ser una oportunidad para salvar un alma?


Hace algunos años un ex vicepresidente de los Estados Unidos, escribió acerca de la forma como él y su esposa reaccionaron cuando sintieron que sus vidas estaban a punto de ser amenazadas por una turba asesina en la capital de un país extranjero que estaban visitando. Y al reflexionar acerca del incidente declaró que la gente por lo general obra en una emergencia tal como planeó antes que la emergencia se presentara, en otras palabras, si decidimos que en cierta circunstancia daremos muerte a alguien, lo más probable es que lo hagamos cuando esa circunstancia realmente aparezca.


Nadie por supuesto puede ser conciencia de los demás, pero no se sirve mejor a la causa de Cristo si el cristiano soporta la pérdida de todas las cosas, si por ese medio puede ganar un alma para Cristo; ¿en lugar de conservar todas las cosas y poner fin al tiempo de prueba de un pecador?


¡Piénsalo! Medita en esto, yo sé que a veces no es fácil razonar así, pero el evangelio nos hace pensar justamente al revés, porque desde que el pecado entró a este mundo, pensamos en nosotros no tanto en los demás. Y Jesús vino a cambiar nuestras prioridades y de paso no es lo que Jesús nos enseñó en su Palabra. esta es sin duda: ¡Una mejor manera de vivir!!


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