Música y pensamiento positivo


Cada vez tenemos más información sobre la forma en que la música influye en la conducta humana. Hay numerosos estudios de investigación que demuestran que la música armoniosa y apacible nos ayuda a salir de la depresión, acelera el proceso de curación de la ansiedad, estimula la concentración y la memoria, y entrena el cerebro hacia formas de pensamiento positivo.

¿Cómo puede la buena música entrenar nuestro cerebro para pensar de manera positiva?


Caminos en el cerebro

Los psicólogos nos explican que la música crea “caminos en el cerebro, que estimulan la creatividad y entrenen el cerebro hacia formas de pensamiento positivo”. En otras palabras, la música nos puede ayudar a crear el hábito de ser agradecidos y tener una actitud optimista.

El escritor francés Gustavo Flaubert nos dice: “Cuidado con la tristeza. Es un vicio”. Nuestro dialogo interno consiste en un cúmulo de pensamientos que pueblan nuestra mente y que con demasiada frecuencia se vuelven negativos. Pensar negativamente puede sumirnos en una continua tristeza y desánimo. “Masticar” amargura acaba siendo una costumbre. Por eso dejamos de buscar ser más felices. Nunca olvidemos que nuestros pensamientos determinan nuestros sentimientos, y estos nuestras acciones.


El efecto dominó

El acto de cantar produce endorfinas. Michael Huckabee, en un artículo sobre los beneficios de la música en la salud humana, escribe: “La música hace algo que escapa a nuestro entendimiento. Podemos llamarlo secreción de endorfinas o placer, pero es mucho más profundo que eso. De alguna forma la música nos hace bien, y el bien que nos hace es mejor de lo que imaginábamos”.


La Palabra de Dios nos invita a centrar nuestros pensamientos en lo positivo (ver Filipenses 4:4; 4:8; 1 Tesalonicenses 5:16). Ante las inclemencias de la vida, el apóstol Pablo aconseja: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” (Efesios 5:18,19) No es el alcohol sino el canto lo que nos ayuda a enfrentar las pruebas y la fatiga de la existencia.


Cantar con el corazón tiene un efecto dominó. Si cantamos música positiva con letra basada en la Palabra de Dios que habla de su amor y sus promesas, esas letras se convierten en nuestros pensamientos y sustituyen el diálogo interno negativo. Al mismo tiempo, la música produce endorfinas, las hormonas del placer que contrarrestan el malestar. Nuestra mente estimula nuestro cuerpo, y rápidamente empezamos a sentirnos mejor. La Palabra de Dios es sabia cuando dice: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23). Guardarnos de pensamientos y sentimientos negativos nos garantiza una vida saludable. El canto de alabanza a Dios es la mejor terapia para el alma y el cuerpo.


Cuando Pablo y Silas fueron llevados a la cárcel en Filipos, cantaron. No se concentraron en su dolor ni en o injusto de la situación. Se concentraron en el Dios que los amaba y estaba con ellos aun en medio del dolor y la injusticia. La música los ayudó a permanecer con una actitud positiva. Les dio la oportunidad de testificar al resto de los prisioneros. Dios envió un terremoto para desatarlos, y en pocas horas el carcelero y su familia aceptaron a Jesús, y Pablo y Silas fueron liberados. El canto de Pablo y Silas tuvo un efecto dominó.


Más que música

Quizás estás pasando por un momento difícil de tu vida. Quizás al leer este artículo pienses que nada ni nadie puede sacarte de la cárcel de tu mente o de tus circunstancias.

Déjame decirte que la música puede aliviar tus heridas, porque es un medio para llevar tus pensamientos a Jesús. Pero es solo un medio: Jesús es quien te sana. Él es el único que transforma, restaura y hace milagros. Y Jesús te ama tanto que además de prometer estar contigo en cada momento de tu vida, también en la adversidad -pérdidas, enfermedades o prisiones-, ha dejado en su Palabra valiosos consejos para que vivas más feliz y ahora.

Que cantemos es uno de sus mejores consejos. No permitas que el diálogo negativo se arraigue en tu mente. Prueba con Jesús. Deja que sus palabras te acaricien el alma y su música te devuelva la alegría.


Te lo digo por experiencia. Funciona.!


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