El peor enemigo del rey


¿Has tenido algún enemigo? Es posible que en cierto momento alguien te haya molestado en la escuela o en el vecindario, pero eso no significa que sea tu enemigo. En realidad, un enemigo es alguien que tiene mala voluntad hacia otra persona y desea su mal o le hace daño. Se trata de personas interesadas en acabar con sus contrarios. Pero no es extraño que eso suceda en este mundo. Lo triste es que situaciones de ese tipo se presenten en un hogar cristiano.


David era el rey de Israel. Durante su juventud había disfrutado de una vida marcada por éxitos militares y, en su momento, se convirtió en el monarca del pueblo de Dios. Por supuesto, los filisteos lo consideraban su peor enemigo y trataron de derrocarlo en varias ocasiones, pero en todas fracasaron. No obstante, uno de los peores enemigos del rey habría de surgir dentro de su propia casa: Absalón, su hijo. Este joven era sumamente carismático, inteligente y audaz. Además, ejercía un liderazgo magnético entre la sociedad hebrea. Por eso se levantó contra su padre y organizó una conspiración que estuvo a punto de destituir a David del trono. El muchacho estaba dispuesto a todo con tal de destruir a su progenitor y a sus seguidores. La rebelión costó la vida de mucha gente, incluyendo la del propio Absalón. Al final, David lloró la muerte de su hijo rebelde ente la confusión del ejército y el pueblo, quienes no entendían por qué el monarca amentaba la aniquilación de su enemigo.


¿Alguna vez has considerado a uno de tus padres como tu enemigo? En varias ocasiones he visto jóvenes y señoritas tratar a sus padres como si fueran sus rivales. Es evidente que los padres no son perfectos. Se equivocan muy a menudo, a veces lastimando a sus hijos sin siquiera notarlo. Absalón acumulo un gran resentimiento hacia su padre, hasta que finalmente lo consideró su peor enemigo y trató de destruirlo. No obstante, murió en su intento de acabar con su propio padre.


Es muy probable que alguno de tus padres haya hecho algo que te ha lastimado o que sus errores o descuidos te estén causando profundas heridas. Pero tú no debes convertirte en su enemigo. Recuerda que, aunque se equivoquen, ellos siempre desean lo mejor para ti. Pide al Señor que hoy elimine cualquier resentimiento hacia tus padres. Así traerás paz a tu vida.


¡Si el hijo de mis entrañas intenta quitarme la vida! ¡Qué no puedo esperar de este benjaminita! Déjenlo que me maldiga, pues el Señor se lo ha mandado (2 Samuel 16:11)


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