Punto ciego

 

No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes. Porque tal como juzguen se les juzgara, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes (Mateo 7:1,2).

 

En el siglo XVII, el científico francés Edme Mariotte afirmo que todos los seres humanos tenemos un punto ciego. Mariotte noto que el disco óptico, el área de la retina donde el nervio óptico sale del globo ocular, no es sensible a la luz. Al aplicar sus conocimientos de óptica y anatomía del ojo llego a la conclusión de que todo ojo es ciego en una pequeña porción de su campo visual.

 

Si esto es así, ¿Por qué no nos damos cuenta normalmente de este hecho? El asunto muy sencillo. El sistema visual humano tiene la enorme capacidad de llenar el punto de a partir de las imágenes que recoge en sus ojos. La mente, igual que la naturaleza, aborrece los espacios vacíos. Por esta razón, si estas mirando una pared blanca, tu mente llenara el punto ciego con la textura y el color del resto de la pared. Esto nos lleva a una interesante conclusión: no todo lo que vemos está realmente allí. Por lo menos una pequeña parte ha sido reconstruida por nuestro cerebro.

 

Los que sufren migraña son conscientes de este fenómeno. Cuando un vaso sanguineo tiene un espasmo la persona pierde temporalmente una parte de la corteza visual. Esta produce una región ciega correspondiente en el campo visual. A esto se le llama “escotoma”. Si una persona que está sufriendo un ataque de migraña mira alrededor del cuarto el escotoma “cae”, o se ubica sobre un reloj o un cuadro en la pared, este desaparecerá su visión. Sencillamente no lo vera; sin embargo, no vera un hoyo negro en su visión, sin la pared con el color o papel tapiz del resto de la pared. La mente ha llenado la información con el contexto.

 

Los cristianos también tenemos un punto ciego en otro sentido. Solo podemos ver las acciones de otros pero no sus motivaciones. Es decir, podemos ver la apariencia exterior pero no el corazón. Por eso Dios nos pide que no juzguemos los motivos de otros.

 

¿Qué pasa cuando juzgamos los móviles ajenos? Sencillamente “llenamos” la Información que hace falta con datos que están en nuestro propio corazón. Aquel que constan mente sospecha el mal en el corazón de otros, probablemente lo hace porque su propio corazón es perverso. No juzgues para que no seas juzgado. Solo Dios tiene vision perfecta para juzgar.

 

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