Lo que de verdad importa

February 20, 2019

 

 

A veces siento que mi vida está desordenada. No es que esté rodeada de caos o que no me alcance el tiempo, incluso tampoco se trata de que no pueda organizarme para hacer todo lo que quiero. No es ese tipo de desorden que, en el fondo, tampoco me desbarajusta tanto (más que en algún que otro momento de colapso). Me refiero a algo más interno, más vital. Quizás exteriormente no esté pasando nada en concreto o quizás esté pasando de todo pero en el fondo da igual porque, al final, independientemente de cómo sea el momento presente, a veces siento que mi vida está desordenada.

 

Me doy cuenta de ello cuando veo que estoy dejando de lado lo que de verdad me importa para pasar por delante situaciones que, en realidad, no tienen tanta relevancia para mí. Es como si un piloto automático guiado por mis obligaciones y compromisos tomase el control para resolver lo urgente y me hiciera olvidar por un momento (o varios de ellos) lo que es importante de verdad. Y cuando quiero pensar un poquito en ello, instintivamente ese piloto automático insiste en que estoy demasiado cansada, en que necesito chocolate o en que me merezco un súper maratón de algún reality… Todo menos pensar en porqué estoy dejando de lado mis prioridades.

 

Pero la vida es demasiado valiosa y bonita como para dejar que pase entre cansancio, chocolate y realities. Sí que podemos disfrutar de todo ello si es lo que de verdad queremos hacer en ese momento. Pero si es uno de esos extraños mecanismos automáticos que nos impide mirar en nuestro interior y replantearnos un poco nuestra vida, entonces es mejor apartarlos y ¡chimpum!

 

¿Tengo la vida que quiero? ¿Soy feliz? ¿Estoy persiguiendo mis sueños? Es duro hacerse estas preguntas cuando sabes que la respuesta posiblemente sea “no” y es mucho más fácil resignarse al piloto automático que, por lo menos, nos ayuda a sentir esa comodidad del no pensar. Pero podemos cambiarlo todo y construir aquella vida que realmente queremos. Y una buena manera de empezar es descubriendo qué es lo verdaderamente importante para nosotros para poder contestar afirmativamente a las preguntas vitales que nos hacemos. Lo mejor de todo es que todas y cada una de las respuestas son válidas, por muy dispares que sean, siempre y cuando salgan del corazón.

 

No digo que sea fácil ni que en un instante podamos cambiarlo todo y tengamos la vida que tanto hemos soñado, pero cada pasito que damos, por pequeño que sea, nos acercará un poquito más a la felicidad que estamos buscando. Si nos quedamos parados, si no pensamos demasiado y nos conformamos, esa vida tan bonita que deseamos quedará siempre en algún lugar muy lejano.

 

Descubre lo que de verdad te importa, sea lo que sea, y procura tenerlo constantemente presente para que puedas vivir enfocándote a ello. Es así como podrás tener una vida ordenada y, cuando se desordene, te será mucho más fácil volver a centrarte teniendo muy claro lo que es más importante para ti. El orden, en este caso, es ser coherente con lo que piensas, sientes y haces.

 

Si mantienes tu orden el suficiente tiempo, todo empezará a ser más sencillo, tomarás mejores decisiones que te ayudarán a ser más coherente, sentirás más plenitud y disfrutarás más y mejor de la magia de la vida que querrás compartir con todos aquellos que te rodean. Y, al final, incluso a tu piloto automático no le quedará más remedio que reprogramarse y dirigirse hacia un destino llamado felicidad.

 

Porque mereces la más bonita de las vidas y toda la magia que pueda caber en ella.

 

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