Necesidad de Dios


Photo by Ben White on Unsplash

Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; mo corazón y mi carne cantan al Dios vivo. Sal. 84:2.

Existe en el corazón humano una necesidad instintiva de Dios. No tiene explicación. Podría ser simplemente nostalgia del Creador, pero, es más mucho más que eso. Es un vacío que duele. Es carencia, falta. Es como la necesidad que el pulmón tiene de oxígeno. David dice: "Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; mo corazón y mi carne cantan al Dios vivo". Es saudade, nostalgia, búsqueda incesante. Sed del alma. Hambre del corazón.

Es independiente de lo que tú crees o no. Puede no ser lógico, pero es real. Es un hecho. Está ahí presente, en el día a día del transitar humano.

El millonario sin Dios se pregunta: "¿Qué me falta?" No le falta nada. Le sobra el orgullo, prepotencia y soberbia. El corazón está lleno de sí. No hay lugar para Dios y el vacío duele, perturba y angustia.

El artista famoso indaga: "¿Por qué no soy feliz?" Porque la felicidad no es simplemente algo, es una persona. "Yo soy el camino", dijo Jesús. ¡Ah, ser humano, vacío e incoherente! Tratando de ser feliz lo que busca lo lastima, busca lo que lo destruye, rechaza el camino de la sencillez y la simplicidad. Complica su vida con filosofías que alimentan su ego y matan la sed de su Espiritú carente.

En el salmo de hoy, el poeta compara al hombre que reconoce su necesidad de Dios y lo busca, con el gorrión que encontró su casa y la golondrina que encontró su nido, que acogen con cariño a sus polluelos. ¿Puede haber una figura más expresiva para ilustrar la felicidad?

Tú y tus amados, protegidos en el nido de Dios. Cuidados por él, seguros en él, sostenidos por él.

Hoy es un día de decisión. Todos los días lo son. Un día para cambiar el rumbo de tu existencia. Para reconocer que tú eres criatura. Para mirar con optimismo el horizote de nuevos desafíos, a pesar de los dramas por los que estás pasando. Hoy es tu día. Día de renacimiento, de resurgimiento, día para sacudir el polvo de los pies y enfrentar el largo camino que te llevará a la cima de la montaña que se presenta, desafiante, ante ti.

Para que todo eso suceda, tú necesitas decir, con el salmista: "Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; mo corazón y mi carne cantan al Dios vivo".

**Si deseas recibir notificación de todos los artículos que publicamos para tu crecimiento personal y familiar, da clic en "Me gusta" de nuestra página en Facebook: https://www.facebook.com/impactoproactivo/

Buscar por Categoria
Recientes
Archivo
Siguenos
  • Facebook Basic Square
  • YouTube Social  Icon
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square
  • Facebook Social Icon
  • YouTube Social  Icon

2015 - 2020 IDM --Misión Internacional de Desarrollo