No juegues con el mal


Photo by Tra Nguyen on Unsplash

El hombre perverso cava en busca del mal, y en sus labios hay como llama de fuego. Prov. 16:27.

Todo el Brasil quedó espantado con la noticia del asesinato de un matrimonio de la clase media alta. Los mataron a palos mientras dormian. Si la noticia terminara aquí, sería apenas una noticia más en este mundo de violencia.

Lo que asustó fue el descubrimiento de que los asesinos habian sido la propia hija del matrimonio, el novio y un hermano de éste. Una historia para una película de terror.

El texto de hoy decribe justamente este tipo de personas: "El hombre perverso cava en busca del mal", dice el versículo. El perverso es un depravado. Algo depravado describe algo echado a perder, algo que perdió su valor y solo sirve para ser tirado a la basura. Expresa profunda degradación moral.

¿Cómo llega un ser humano al terreno de la depravación? Comienza con una pequeña tontería. Luego la persona sigue el camino del cinismo. El cínico percibe el peligro del camino por donde va, pero no le da importancia, endurece su corazón y llama al mal, bien. Finalmente, más tarde o más temprano, el cínico cae en el abismo de la depravación.

La depravación no tiene límites. Es un abismo sin fondo. Siempre ofrece sensaciones más fuertes, no queda satisfecha con nada. Si tú crees que ya viste o escuchaste la historia más terrible de escenas depravadas, aún estás a mitad de camino. La mente depravada es capaz de imaginar cosas que difícilmente se les ocurriría a los más hábiles libretistas de Hollywood.

¿Hay esperanza de recuperación para el depravado? Las buenas nuevas del evangelio dicen que sí, que la hay. En el momento en que el más perverso de los seres humanos responde al llamado del Espíritu y acepta la gracia transformadora de Cristo, sucede el milagro del nuevo nacimiento. Todo lo que pasó queda borrado por el perdón gratuito de Jesús, y la persona recibe una página en blanco para escribir una nueva historia. Dios nunca consulta tu pasado, para ayudarte a construir tu futuro.

¡Que este nuevo día sea un día de victoria para ti! Las grandes victorias son el resultado de la suma de pequeñas victorias. Vence con la ayuda de Jesús, una batalla hoy. Deja el mañana en las manos de Dios, y reuerda: "El hombre perverso cava en busca del mal, y en sus labios hay como llama de fuego".

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