Como padre, ¿Cómo puedo enseñar a amar a mis hijos?


Photo by Priscilla Du Preez on Unsplash

Sin duda ésta es una de las preguntas más importantes para tomar en cuenta en la crianza de nuestros hijos. Claro, el sabernos queridos en casa y las palabras de afecto son muy valiosas y de aquí parten muchas actitudes que guían la manera en la que nos relacionamos con nuestros hijos, pero es importante señalar ciertas conductas que reforzarán esto que ven y sienten en casa:

  • Desarrollar las responsabilidades desde pequeños.

Esto es que, dependiendo de su edad, tengan actividades relacionadas a hacerse cargo de sí mismos y de sus cosas; por ejemplo, el recoger sus juguetes, su plato a la hora de la comida, respetar horas de sueño y de juego, etc. Además de cuestiones de reglas en casa y enseñarles a ser ordenados, también repercute en que se sepan capaces de colaborar en un trabajo en equipo, de respetar su descanso y de cuidar lo que es suyo. Esto está directamente relacionado con el amor propio, si ellos procuran su bienestar físico y emocional, podrán también proyectarlo a los demás en sus relaciones próximas.

  • Poner límites claros.

Es muy importante manejar las reglas en casa y que éstas sean claras, que no se transgredan constantemente; sí es válido el llegar a acuerdos, pero si las reglas están para unas ocasiones y para otras desaparecen lo que puede crear es confusión. El marcar los límites les enseña a los niños a también marcar límites claros con ellos con respecto a su tiempo, sus cosas, etc., lo cual les ayuda a la hora de relacionarse con los demás; por ejemplo, el no involucrarse con amiguitos que transgredan sus propios límites, físicos o emocionales.

  • Escuchar con empatía.

El detenernos a escuchar es bastante importante. Es darle lugar a saber cómo es que se están sintiendo nuestros hijos, qué ha pasado con ellos en la escuela o cómo es que los han tratado sus compañeros. No a manera de chisme, si no con el interés real de involucrarnos en lo que les sucede y poder aconsejarlos o ayudarlos ante un problema. Es abrir la confianza y la calidez en casa, con lo cual ellos aprenderán a expresar sus emociones de una manera sana con ellos mismos y con los demás. La comunicación empática resulta en relaciones reales, donde la intimidad emocional se logra y así, se puede amar a los demás y a uno mismo.

  • Dar la posibilidad de equivocarse.

El reparar es de suma importancia para la vida de las personas, esto permite que se puedan cometer errores y saber que no se acaba el mundo por eso y que tenemos la posibilidad de aprender de lo sucedido y de hacer algo con ello. Muchas veces los niños cuando rompen algo en casa o pierden algún objeto pueden sentir que sus papás ya no los van a querer o que no hay manera de arreglarlo y prefieren ocultarlo, lo cual provoca que se angustien mucho. El procurar en casa un ambiente en donde haya apertura para hablar y de aprender hace más fácil la comunicación entre los miembros de la familia, que sin duda provoca un sentimiento de calidez, confianza y protección. El amar es la capacidad de aceptarse a uno mismo y al otro con virtudes y también con los defectos (o áreas de oportunidad).

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