¡Mírame! ¡Mírame! – ¡A ponerles atención!

September 2, 2019

Photo by Xavier Mouton Photographie on Unsplash

 

Todos necesitamos atención a cualquier edad. Nos sentimos bien cuando alguien centra toda su atención en nosotros. Tu bebé y tus peques más mayores, también se sienten bien cuando reciben tu atención. La atención es más importante a esta edad que para nosotros los mayores. Para poder crecer de manera saludable, desarrollar la autoestima, y un sentido positivo de identidad, y para prosperar y tener éxito, tu peque necesita recibir atención. Hay estudios que demuestran que la atención de las madres y los padres está conectada con la liberación de hormonas de crecimiento, tanto en las niñas, como en los niños.   Por supuesto querrás darle atención a tu peque, aunque a veces pareciera que necesitara mucha más de la que crees que tienes. No necesitas estar cada minuto de cada día encima de tu peque, pero ten presente los momentos importantes en los que le debes prestar atención, cuanta atención prestarle y qué tipo de atención es la más efectiva.

 

Las bases y fundamentos

Cuando tu peque llora porque tiene hambre, siente incomodidad, o tiene alguna enfermedad, por ejemplo, es fundamental que respondas a sus necesidades físicas inmediatas.

 

Al hacerlo, le demuestras tu amor y le enseñas que puede producir un efecto en el mundo en el que vive.   Tu bebé o tu peque de más edad, también tiene muchas necesidades emocionales.

 

Atiendes sus necesidades emocionales cuando:
  • Le sonríes

  • Le abrazas, besas o acurrucas

  • Le hablas con voz suave y relajante (incluso si todavía no sabe hablar)

  • Le cantas y lees

  • Le tomas de la manita para que sienta seguridad cuando sale al mundo exterior.

Completamente presente

No puedes estar todo el tiempo con tu bebé, pero cuando lo estés ¡haz que cuente!

 

Algunos expertos dicen que con 15 minutos de atención totalmente centrada, los peques se sentirán satisfechos e independientes, posiblemente durante la siguiente media hora. Puedes prestarle tu total atención y después atender tus correos electrónicos del trabajo o lavar los trastes.

 

Al darle tu atención:
  • Apaga tu teléfono, tableta u otro tipo de dispositivos.

  • Evita palabras o expresiones imprecisas, incluso si parecen positivas, tales como “¡Muy bien!”. En vez de esto, responde de manera específica y descriptiva — “¡Mira qué bola tan grande de plastilina hiciste!”

  • Trata de bajar directamente al nivel de sus ojos. Mírale a los ojos cuando le hables.

  • Observa las señales que muestra. Utiliza lo que se llama “Enseñanza Incidental”. Por ejemplo: Si están en la costa y ya te cansaste de responder a 1 millón de preguntas del porqué del océano, pregúntale: “¿Qué tan grande crees tú que sea el océano?” Es casi seguro que no sepa la respuesta, pero puedes despertar su imaginación y quizás detener la ronda de preguntas mientras piensa y aprende. ¡Te sorprenderás de lo que te cuente!

Lo bueno, Lo malo, Lo feo

Si a tu peque le das atención cuando se porta mal, puede tomarlo como…” Si quiero atraer la atención de mami, sólo tengo que tirar este plato al suelo.”

 

¿Qué hacer en esta situación?
  • Aumenta las posibilidades de que se repita el comportamiento positivo, haciendo hincapié en lo positivo. Si seguido le jala la cola al gato, pero no todo el tiempo, en el momento en que lo acaricia, hazle saber que estás poniendo atención — “Al gato le gusta mucho cuando lo acaricias con cuidado. ¿Escuchas cómo ronronea? ¡Me encanta verte como lo tratas!”

  • Ayúdale a que sepa identificar sus sentimientos: “Parece que te has enojado porque el gato no quiere jugar contigo”.

  • Sugiérele alternativas y distracciones: “El gato no quiere jugar contigo, mejor saquemos al perro a dar la vuelta. Eso le va a gustar mucho”.

  • Si persiste el comportamiento negativo, puede que otra cosa esté sucediendo: Quizás se deba a que se esté enfermando, por ejemplo. Puede que no se sienta bien y no sabe cómo expresarlo. Tal vez algo le haya decepcionado en la guardería y que lo haga sentir inseguridad o frustración. Trata de investigar lo que está detrás de su conducta.

Ten paciencia. Recuerda que tu peque está tratando de satisfacer sus necesidades de la mejor manera que puede.

 

¡Guarda la capa de superhéroe!

Ni Supermamá, ni Superpapá pueden atender a sus peques las 24 horas del día. No necesitas ser súperhéroe o superheroína, pero sí puedes darle la atención absoluta que necesita. Recuerda sonreírle, abrazarle, cantarle y escuchar lo que le interesa. Cuando lo haces, sabrá y confiará que le cuidas y le amas, aprenderá a tener confianza y a ser una personita independiente también.

 

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