5 cosas que debes saber si deseas cambiar de vida


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¿Llevas tiempo queriendo cambiar de profesión pero nunca te atreves a dar el paso? Este artículo en clave personal puede ayudarte a despejar las dudas.

Últimamente me llegan bastantes emails de personas que están deseando cambiar de vida, descubrir su pasión, mejorar su situación laboral, encontrar un trabajo que les guste o les motive... Sin embargo cuando inician su proceso de mejora personal o les propongo ejercicios, suelen abandonar al poco tiempo, bien sea por falta de tiempo, por estar pendientes de otros asuntos más importantes o porque sencillamente les falla la motivación.

Por eso he decidido escribir este artículo en el que quiero plasmar las 5 lecciones principales que aprendí durante mi propio cambio personal, para así ayudar a las personas que desean cambiar de vida a que se aclaren y se atrevan a dar el paso o para que valoren si aun no ha llegado el momento para hacerlo.

#1 Prácticamente ningún cambio importante en tu vida sucede de la noche a la mañana.

Así es, mi querido lector o lectora. Los cambios tan profundos se van fraguando poco a poco, sin que al principio seas consciente de ellos. A veces llevan años preparándose en tu interior, empiezas a notar que algo no anda bien, comienzas a sentirte mal por tu situación, lees numerosos libros de autoayuda, te suscribes a blogs de desarrollo personal y motivación, es posible que incluso te apuntes a un curso, taller o un proceso de coaching. Y sigues preguntándote: ¿por qué no cambio, por qué no me atrevo?

Durante mi etapa alemana, recuerdo que empezaron a perseguirme pensamientos como “qué hago con mi vida”, “qué haré cuando me toque abandonar este país” y eso me hacía sentir perdida, insegura, insatisfecha. No terminaba de encontrar ese algo al que dedicar los próximos años de mi vida. Temía que tuviera que escoger un trabajo cualquiera cuando volviera a España y la sola idea de sumergirme en una rutina sin sentido me resultaba paralizante.

Ten paciencia. No busques que la inspiración o la decisión te llegará de golpe, ni siquiera tras iniciar un proceso de transformación consciente. Cambiar de vida, dejar un trabajo que te da estabilidad y dinero a fin de mes, irte a otro país a probar fortuna, etc. no es algo que puedas hacer sin más. Tu mente y tu cuerpo necesitan bastante tiempo para crear esos nuevos circuitos neuronales que te permitirán salir de tu zona de confort.

#2 Es normal tener miedo cuando decides cambiar de vida. El valiente no es quien no tiene miedo, sino el que se atreve a pesar de tenerlo.

Si crees que para cuando decidas tomar la decisión de cambio, debes estar seguro al 100%, me temo que estás equivocado. Algo tan grande como un cambio de vida a nivel profesional supone lanzarte un poco al vacío. Nadie puede garantizarte que te saldrá bien, ni siquiera tras formarte a través de lecturas y cursos. Creer que llegará el momento perfecto para que el cambio sea posible es bastante utópico. El miedo siempre te va a intentar reconducir a tu zona de confort y decirte que aun no estás totalmente preparado. Pero es así como funciona nuestro cerebro: es más fácil moverte por rutas preestablecidas que crear las nuevas.

Cuando me encontraba en mi primera estancia en Holanda en 2013, y decidí que ya no buscaría trabajo por cuenta ajena, recuerdo que sentía una inseguridad muy grande. Mi mente, acostumbrada a trabajar durante los últimos 10 años de mi vida, me repetía que estaba haciendo el vago, que no encontraría una forma de trabajar por mi cuenta. Tenía miedo, qué duda cabe. Mis ahorros que conseguí con tanto esfuerzo durante mi etapa en Alemania me alcanzarían para un par de años, si los ajustaba al máximo, pero no tendría ingresos nuevos hasta que no me especializara en algo.

Es probable que sientas miedo cuando decidas dar el salto. Si lo aceptas como algo natural en tu camino, si aprendes a ver al miedo como un aliado, ya que lo único que busca es que no te equivoques y desea protegerte, te sentirás mejor. Dialoga con tu miedo, pregúntale qué quiere de ti: ¿seguridad económica?, ¿un plan de acción concreto para aprovechar el tiempo al máximo? Calcula cuánto tiempo puedes estar sin ingresar dinero en tu cuenta bancaria. Haz cálculos y planifica los próximos 12 meses de tu vida.

#3 Aceptar la incertidumbre como parte del cambio. Nadie puede garantizarte resultados.

Vivimos en un mundo cambiante. Si decides cambiar de profesión, el miedo puede impedirte que des el salto, pero cuando lo hayas dado, tendrás que acostumbrarte a vivir con la incertidumbre, con las dudas de si vas por buen camino, si no te habrás equivocado. Especialmente cuando veas que los resultados tardan en llegar.

Recuerdo que durante la etapa que pasé en España, mientras ni mi marido ni yo teníamos trabajo, fui a visitar en varias ocasiones a una amiga, fisioterapeuta, porque sufría de fuertes dolores de espalda. Ella me dio un consejo: hasta que no aceptes la incertidumbre como parte de tu vida, no lograrás deshacerte de este dolor.Para mí aquella idea fue como una revelación: un cambio es un proceso y como tal conlleva la incertidumbre, porque nadie puede garantizarte que salgas airoso de esta nueva situación.

Aceptar la incertidumbre como filosofía de vida. Dicen los budistas que si aceptas que la vida es cambio y nada está garantizado, puedes vivir más relajado. El control que muchas veces tratamos de tener sobre las cosas no es otra cosa que nuestro miedo al cambio. El cambio es pasar de un estado a otro, es movimiento, y mientras haya movimiento no puedes controlarlo todo a tu voluntad.

#4 El fracaso es una gran oportunidad de crecimiento. Conviértelo en tu motor de cambio.

Ya hablaba en un artículo anterior sobre el lado positivo del fracaso. El fracaso nos pone a prueba, nos muestra que debemos ser capaces de adaptarnos al cambio y saber redirigir nuestros pasos. Muchas veces el miedo que sentimos antes de cambiar de vida se debe a nuestro miedo al fracaso. Sin embargo, cuanto más fracases, más lecciones habrás aprendido en el camino. Como dice uno de los escritores que más admiro, Francisco Alcaide, a veces para estar en lo correcto, necesitamos estar equivocados. El fracaso forma parte del proceso del éxito. Quien evita el fracaso, evita el éxito.

Empecé mi blog un poco de forma intuitiva. Primero lo dediqué a los Vedas, una filosofía antigua, que descubrí en 2011 gracias a unas grabaciones en audio de unos maestros rusos. Me fascinó tanto que comencé el blog hablando de esta filosofía de vida. En poco tiempo me di cuenta de que lo que escribía no interesaba a la gente y si recibía opiniones, muchas veces eran negativas: el público español no está aun preparado para este tipo de filosofía. Así que cuando decidí cambiar de rumbo y dedicarlo a temas como desarrollo personal, inteligencia emocional y coaching, vi que sí había público y que la gente estaba interesada.

¿Significa eso que mi primer intento con Los Vedas había sido en vano? ¡En absoluto! Me ayudó a aprender sobre WordPress, a publicar con cierta constancia, a crear mi estilo en esto del blogging, a construir mi red social entorno a mi blog, etc.

#5 El cambio de vida no siempre supondrá felicidad, plenitud y motivación constante. No temas pedir ayuda o incluso reconsiderar tu decisión.

Está claro que puedes equivocarte. O puede que descubras que la nueva vida o profesión exige muchísimo más de ti que lo que tenías antes. Puede que sientas ganas de tirar la toalla. Es totalmente normal. Una nueva vida supone más esfuerzo de lo habitual, sobre todo al principio. Y si además decides ser tu propio jefe, tendrás que poner lo máximo de ti para crecer y conseguir resultados. Y no siempre lo vas a conseguir o al menos no a la primera.

En los últimos tiempos, especialmente desde que decidí crear mi propio poyecto online como Coach, he pasado por períodos de desmotivación. Que mis artículos no se comenten, que mi Newsletter no se abra con tanta frecuencia, que no consiga suficientes clientes para vivir de ello me hace sentir a ratos que estoy perdiendo el tiempo escribiendo estos posts, preocupándome por el formato, las ideas, etc. Hay días que simplemente estoy tan desmotivada que no me apetece escribir, y pienso: si no publico nada hoy, ¿quién me va a echar en falta?.

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