El sarcasmo: un arma peligrosa


Photo by Alexander Dummer on Unsplash

Dos de las armas más eficaces para destruir la comunicación de la familia son la ironía y la insolencia. Ambas son primas hermanas y conviven disfrazadas de mil formas en nuestra casa.

Creemos que son mejores que los gritos o las amenazas, que los insultos o la burla pero no nos damos cuenta que el sarcasmo hiere profundamente la autoestima de los niños (y de los padres), crea distancia entre ambos y distorsiona totalmente el mensaje que se quiere trasmitir.

Cuando le hablas con sarcasmo:

  • Le enseñas un modo irrespetuoso de hablar y relacionarse con los demás.

  • Le faltas al respeto.

  • Le dices implícitamente que no es suficientemente valioso para ti.

  • Le separas emocionalmente de ti.

  • Te colocas ante él en una relación de superioridad alienante.

  • Le provocas el deseo de llevarte la contraria y desafiarte.

  • Lastimas fatalmente su autoestima.

Nos quejamos de que nuestros hijos son insolentes y arrogantes pero ¡cuántas veces hemos caído nosotros en el mismo defecto, siendo adultos y modelos a imitar!

Padres irónicos, familia incomunicada

Puedes enviar el mismo mensaje a tu hijo sin utilizar la ironía. Incluso estando enfadado, puedes describir tus sentimientos sin necesidad de ser irrespetuoso y caustico. Solo necesitas entrenamiento.

Por ejemplo, en vez de decir "¿Crees que soy tu esclavo?, puedes decir "Hazlo tu mismo", o en vez de decir "¡Por fin lo entiendes! ¡Pense que nunca lo harías", deberias decir "No te preocupes. Cada uno tiene su ritmo para aprender".

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