¿En qué consiste la nomofobia?


Photo by Tim Mossholder on Unsplash


Fuente: Sanitas


Los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística revelan que el 96% de las familias cuentan con al menos un teléfono móvil y que el 77% de las personas que acceden a internet lo hacen a través de este dispositivo electrónico que para muchos se ha convertido más que en algo indispensable en un foco adictivo que está generando un nuevo elenco de trastornos ligados a su uso.


El más importante de todos ellos es la nomofobia, que no es más que el miedo irracional que sienten muchos usuarios a no disponer del teléfono móvil, bien porque se lo han dejado en casa, se les ha gastado la batería, están fuera de cobertura, han agotado el saldo, se lo han robado o simplemente se les ha estropeado. Este término fue acuñado a raíz de un estudio realizado por la Oficina de Correos de España para evaluar el grado de ansiedad que llegan a padecer los usuarios de los denominados smartphones.


Si las estadísticas determinan que los poseedores de estos dispositivos realizan alguna actividad con él una media de 34 veces al día, el mencionado estudio concluye que el 58% de los hombres y el 48% de las mujeres sienten pánico al pensar en la posibilidad de no disponer de su teléfono móvil, a lo que hay que sumar un 9% de usuarios que se estresan con sólo tener que mantenerlos apagados. Más de la mitad justifican su nomofobia ante el aislamiento que les supone el no poder contactar o hablar con sus amigos o familiares y un 10% achacan su adicción a necesidades del trabajo, que les obliga a estar localizados permanentemente.


Síntomas de la nomofobia

La nomofobia no está considerada todavía como una patología o un trastorno del comportamiento, Pero lo cierto es que es consecuencia de una adicción, de un uso desmedido del teléfono inteligente, generalmente para todo menos para hablar. Y lo más curioso es que esta dependencia lleva a un aislamiento social, ya que la relación con el exterior se hace a través del whatsapp, las redes sociales, los juegos online, etc.


Se busca pareja por internet y se rompe con ella utilizando el whatsapp, se mantienen conversaciones con muchos desconocidos y se cuelga cada detalle (imágenes, vídeos o cometarios) de la propia vida en las redes sociales. Y éste es un problema que se da con mayor frecuencia entre los jóvenes y especialmente los adolescentes.


¿Qué ocurre si se corta este hilo conductor de las relaciones sociales?: surge la ansiedad, nerviosismo, taquicardias, pensamientos obsesivos, dolores de cabeza y de estómago, resistencia al estrés e incluso ataques de pánico. Y todos ellos son propios de una situación de dependencia o adicción.

Un nomofóbico es fácilmente reconocible porque:

  • Mira constantemente su móvil para ver si ha recibido algún mensaje.

  • Roba horas al sueño para sumergirse en las redes sociales.

  • No quiere ir a ningún sitio en el que no haya cobertura.

  • No apaga el móvil en ningún momento.

  • Siempre está pendiente de localizar un enchufe que le permita recargar la batería.

En una palabra, no es capaz de desconectarse del mundo electrónico que se ha construido pues para él significa no existir, lo que da nombre a otros de los trastornos relacionados con la dependencia del móvil y al que recientemente se ha bautizado como fomo, del inglés fear missing out (miedo a estar desconectado).


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